Respirar. No es algo difícil, no se piensa, directamente es involuntario. Pero la vida en sí? Ajá, definitivamente vivir no es fácil. Somos frágiles, predecibles y exagerados. Pero sobre todo frágiles. Las cosas cambian rápido, antes de que puedas hacer algo para evitarlo, no te da tiempo de ni siquiera pensarlo. Volver atrás es imposible. Arrepentirse de no haber reaccionado antes es parte del juego. Querer que las cosas vuelvan a ser lo perfectas que eran antes también. A veces la vida te da golpes, te destruye, te saca las ganas de luchar. Ahí es cuando aparece la tristeza, la desesperación, las lágrimas. ¿Y qué podemos hacer? Solo seguir avanzando. Que más da?
¿Que se debe decir cuando ya no hay nada más que decir? ¿Debo pretender estar bien cuando solo quisiera gritar hasta quedarme afónica? ¿Seré yo el problema que siempre quiero solucionar y superar? ¿Debo dejar de convencerme a mi misma que estoy bien sola y que no necesito que nadie más me quiera?
¿Debo cambiar? ¿Debo comenzar una nueva vida?